
La Manzana en el Gusano es un grupo de personas avocadas a la producción y lectura de poesía, que organiza encuentros entre escritores, para que puedan compartir su obra con el público. El viernes 14 de septiembre se llevó a cabo uno de estos eventos en el Centro Cultural El Surco, y pudimos conversar con algunos de sus protagonistas:
¿Cómo surgió la idea?
Nurit: Empezó en un taller de escritura poética, que hicimos durante el verano del año anterior, en el Centro Cultural Rojas, con Walter Cassara y Osvaldo Bozzi. Algunos seguimos en contacto y decidimos reunirnos, en principio para hacer un taller para leer nuestros poemas y corregirnos mutuamente, cada 15 días, y después de un año, casi, nos surgió la idea de armar un ciclo de lecturas, porque a nosotros nos gustaba ir a lecturas, pero veíamos que no nos sentíamos bien con las poéticas que se trabajaban en algunos lugares. Íbamos a bares y no conocíamos la movida cultural que había, entonces buscábamos lugares más rezagados, y no teníamos idea. Terminábamos escuchando poesía romántica clásica, con rima...
Lisa: Y nunca sabíamos adónde ir.
Nurit: Como “eres hermosa, eres bella”... Como no sabíamos adónde ir, pensamos en armar un ciclo de lectura en el que nosotros eligiéramos a los poetas, donde mezcláramos estéticas, generaciones, pero también leamos nosotros. Porque también empezó porque queríamos tener un lugar para leer y no lo teníamos, para compartir lo que nosotros escribíamos, y ahí, con algunos contactos que teníamos de algunos conocidos, fuimos llamando a la gente, contándole cómo era el proyecto. Fueron diciendo que sí y empezamos a ver cómo armábamos las mesas.
¿Cómo llegaron a El Surco?
Lisa: Porque yo vivo a cuatro cuadras, estábamos buscando lugar y... vi luz, entré y pregunté.
¿Ustedes escriben? ¿Vos tenés un libro, no?
Nurit: Sí, yo tengo un libro, y Germán tiene uno próximo a editarse. Lisa todavía no quiere publicar, y el otro chico quiere, pero todavía no empezó a hacer la movida de buscar una editorial.
¿Cuándo empezaron con los ciclos?
Empezamos en mayo. En diciembre surgió la idea, y en febrero y marzo fue intensivo, nos reuníamos muchísimo para leer todos los poetas y ver cómo los mezclábamos, o no, y para la difusión, el lugar, el nombre del grupo. También largamos con un poema de difusión, y crearlo entre cuatro fue difícil.
¿Por qué La Manzana en el Gusano?
Fue de casualidad, fue una lluvia de ideas, porque no sabíamos qué nombre poner. En realidad entramos a jugar al dadaísmo, como diciendo, bueno, tiremos ideas, digamos “noche”, “día”, y empezamos a jugar así. El dadaísmo es como “manzana” “manzana” “manzana” “gusano”, y dijimos “¡la manzana y el gusano!” y uno dijo “¿por qué no “la manzana en el gusano”?”, como para jugar, esa cosa de la poesía de dar vuelta un poco la oración; y además el logo se parece al dibujo de El Principito. Queríamos que se pareciera.
¿Qué leen? ¿Qué poetas les gustan?
Nurit: César Vallejo. El primero que me gustó cuando era más chica fue Oliverio Girondo. Hoy por hoy, estoy leyendo mucho a Pizarnik, Olga Orozco. Actuales, por ejemplo, Osvaldo Bozzi, Walter Cassara, Diana Bellessi, Carlos Battilana. Internacionales, Marossa di Georgio, Ana Cristina César, Amelia Roseli, Cesare Pavese.
¿Cómo se organizan? Contactan con los poetas?
Nurit: En principio, tenemos contactados a todos los poetas. O sea, todas las personas que leen, ya lo saben. Entre nosotros decidimos quiénes leen cada vez y los llamamos con un mes de anticipación, o dos meses.
¿La gente de la poesía está enterada de esto?
Al principio nos costó la difusión. Nosotros solemos ir a lecturas, y ahí dejamos señaladores del ciclo y papelitos, panfletitos, para que nos conozcan. Y hay gente que nos ha respondido, gente que le llegó nuestro mail y vino a conocernos.
Germán: sí, hay gente que ha pedido leer.
¿Ustedes vienen a leer a Boedo, pero conocen el barrio?
Lisa: La única que lo conozco soy yo porque vivo acá.
Nurit: Nosotros lo conocemos, pero como uno más.
¿Ven alguna movida cultural, algo que esté empezando a surgir?
Lisa: Yo sí. He visto que en los últimos años se hace teatro: está Timbre 4, que lo conoce todo Buenos Aires, pero también está Boedo XXI. Hay muchos lugares, y hay bares muy tradicionales que han hecho un giro en los últimos años, como Margot; ahora también está Pan y Arte. Yo sí veo movida.
Nurit: Después de acá siempre vamos a comer a Pan y Arte o a Margot.
¿Cómo surgió la idea?
Nurit: Empezó en un taller de escritura poética, que hicimos durante el verano del año anterior, en el Centro Cultural Rojas, con Walter Cassara y Osvaldo Bozzi. Algunos seguimos en contacto y decidimos reunirnos, en principio para hacer un taller para leer nuestros poemas y corregirnos mutuamente, cada 15 días, y después de un año, casi, nos surgió la idea de armar un ciclo de lecturas, porque a nosotros nos gustaba ir a lecturas, pero veíamos que no nos sentíamos bien con las poéticas que se trabajaban en algunos lugares. Íbamos a bares y no conocíamos la movida cultural que había, entonces buscábamos lugares más rezagados, y no teníamos idea. Terminábamos escuchando poesía romántica clásica, con rima...
Lisa: Y nunca sabíamos adónde ir.
Nurit: Como “eres hermosa, eres bella”... Como no sabíamos adónde ir, pensamos en armar un ciclo de lectura en el que nosotros eligiéramos a los poetas, donde mezcláramos estéticas, generaciones, pero también leamos nosotros. Porque también empezó porque queríamos tener un lugar para leer y no lo teníamos, para compartir lo que nosotros escribíamos, y ahí, con algunos contactos que teníamos de algunos conocidos, fuimos llamando a la gente, contándole cómo era el proyecto. Fueron diciendo que sí y empezamos a ver cómo armábamos las mesas.
¿Cómo llegaron a El Surco?
Lisa: Porque yo vivo a cuatro cuadras, estábamos buscando lugar y... vi luz, entré y pregunté.
¿Ustedes escriben? ¿Vos tenés un libro, no?
Nurit: Sí, yo tengo un libro, y Germán tiene uno próximo a editarse. Lisa todavía no quiere publicar, y el otro chico quiere, pero todavía no empezó a hacer la movida de buscar una editorial.
¿Cuándo empezaron con los ciclos?
Empezamos en mayo. En diciembre surgió la idea, y en febrero y marzo fue intensivo, nos reuníamos muchísimo para leer todos los poetas y ver cómo los mezclábamos, o no, y para la difusión, el lugar, el nombre del grupo. También largamos con un poema de difusión, y crearlo entre cuatro fue difícil.
¿Por qué La Manzana en el Gusano?
Fue de casualidad, fue una lluvia de ideas, porque no sabíamos qué nombre poner. En realidad entramos a jugar al dadaísmo, como diciendo, bueno, tiremos ideas, digamos “noche”, “día”, y empezamos a jugar así. El dadaísmo es como “manzana” “manzana” “manzana” “gusano”, y dijimos “¡la manzana y el gusano!” y uno dijo “¿por qué no “la manzana en el gusano”?”, como para jugar, esa cosa de la poesía de dar vuelta un poco la oración; y además el logo se parece al dibujo de El Principito. Queríamos que se pareciera.
¿Qué leen? ¿Qué poetas les gustan?
Nurit: César Vallejo. El primero que me gustó cuando era más chica fue Oliverio Girondo. Hoy por hoy, estoy leyendo mucho a Pizarnik, Olga Orozco. Actuales, por ejemplo, Osvaldo Bozzi, Walter Cassara, Diana Bellessi, Carlos Battilana. Internacionales, Marossa di Georgio, Ana Cristina César, Amelia Roseli, Cesare Pavese.
¿Cómo se organizan? Contactan con los poetas?
Nurit: En principio, tenemos contactados a todos los poetas. O sea, todas las personas que leen, ya lo saben. Entre nosotros decidimos quiénes leen cada vez y los llamamos con un mes de anticipación, o dos meses.
¿La gente de la poesía está enterada de esto?
Al principio nos costó la difusión. Nosotros solemos ir a lecturas, y ahí dejamos señaladores del ciclo y papelitos, panfletitos, para que nos conozcan. Y hay gente que nos ha respondido, gente que le llegó nuestro mail y vino a conocernos.
Germán: sí, hay gente que ha pedido leer.
¿Ustedes vienen a leer a Boedo, pero conocen el barrio?
Lisa: La única que lo conozco soy yo porque vivo acá.
Nurit: Nosotros lo conocemos, pero como uno más.
¿Ven alguna movida cultural, algo que esté empezando a surgir?
Lisa: Yo sí. He visto que en los últimos años se hace teatro: está Timbre 4, que lo conoce todo Buenos Aires, pero también está Boedo XXI. Hay muchos lugares, y hay bares muy tradicionales que han hecho un giro en los últimos años, como Margot; ahora también está Pan y Arte. Yo sí veo movida.
Nurit: Después de acá siempre vamos a comer a Pan y Arte o a Margot.
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