
¿Hace cuánto empezaron a tocar juntos?
Florencia: Hace un año, recién cumplido la semana pasada.
¿Por qué eligen el folklore?
F: En realidad, una de las que empezó con la idea fue Mariela. Primero, había hablado conmigo, porque yo cantaba, y quiso armar un proyecto de folklore fusión. Los demás se fueron sumando; Nico toca folklore hace un montón.
Mariela: Todos tenemos la raíz del folklore.
¿Y vos por qué te habías enganchado?
M: Necesitaba encontrar un estilo. Tocaba música clásica y necesitaba encontrar mi lugar y me redescubrí en esto, en lo que había escuchado de chica. Me encontré con gente que me acompañó, los chicos, Nicolás toca folklore de toda la vida y nosotros nos fuimos sumando a eso.
¿En qué se diferencian ustedes de un grupo de folklore tradicional?
F: Los arreglos armónicos, de piano, de voces, son muy poco usuales en el folklore tradicional.
¿Los instrumentos son los mismos?
F: Sí, creo que estamos bien: percusión, piano, flauta traversa en un tema que escuchaste hoy, que también es un instrumento tradicional. Pero los arreglos no son muy típicos.
M: Sin perder la forma del folklore buscamos darle otro color, acercarlo más a lo actual, a lo que se escucha, a lo urbano, por decirlo de alguna manera, por darle un título.
F: Hay mucho contrapunto de muchas cosas: de voces, por ejemplo. Marca mucho. También arreglos de bajo y de piano.
¿Tratan de diferenciarse con el tema de la vestimenta?
F: Eso me parece que es más natural de cada uno. Yo me visto así. Yo vengo de otra gama. Soy más rockera, digamos. Más rockera y más tanguera, pero me sumé a esto y me gusta también.
¿Cómo es esto de mezclar el folklore con el tango y el rock?
M: ¿Por qué no el tango? ¿Quién dijo que el tango no es folklore? Esa es mi pregunta.
Lo que pasa es que es algo más ciudadano, un folklore ciudadano; y el otro también, es ciudadano y del interior. Pero, en realidad, estamos hablando de música argentina. En el exterior, en Europa, a nivel internacional, son valoradas las dos cosas de la misma manera.
¿Hay una movida del folklore acá en Buenos Aires?
M: Hay una movida. De a poquito van apareciendo bandas nuevas, peñas que apuntan a esto, a buscar otro color en el folklore. Muy de a poco y muy a pulmón, porque con los grandes tradicionalistas del folklore cuesta.
¿Hace cuánto que empezó esta movida?
F: Fuerte, hace dos años. Ahora empiezan a aparecer bandas que llegan a otro volumen de gente: Raly Barrionuevo, Abel Pintos, Liliana Herrero, que es gente que venía tocando hace muchísimos años, pero más en el under, y que ahora empiezan a surgir, pero porque hay un cambio cultural en un montón de aspectos.
¿En qué sentido lo decís?
M: Por un avance cultural, porque se empezó a consumir de vuelta lo nacional...
Además, generalmente en el país la movida cultural puede ser importante, pero el reconocimiento en muchas cosas es tardío. Si vos te ponés a analizar folklore fusión, es así: Liliana Herrero hace años que canta, toca y todo lo demás; en el under era conocida, y ahora resurge. Y lo mismo con el tango: hace diez años recién dijeron “Uy, Piazzolla”, y ahora todo el mundo hace fusión. Entonces, es una cuestión de gente y de todo lo que va con el tema de la tradición y la fusión. Generalmente, la gente tradicionalista curte como esa onda de “no me toques la tradición”.
Nicolás: Es lo que nos pasó con Cosquín... nosotros igual hacía poco que estábamos y fuimos a probar suerte. Tocamos y sus palabras fueron: “está bueno, pero es raro”.
M: Hermoso, les encantó.
F: Hablamos del tradicionalismo, ahí está, exacto, era gente muuy tradicional, demasiado.
M: En realidad nos dio como un empuje más para seguir con esto.
N: a nosotros nos sirvió mucho.
Mariela: Fue como decir “guau, qué loco esto”, que estos tipo digan está bueno, pero es raro.
¿Todos los espectáculos de Cosquín son así?
F: Todo depende de la sede de los pre en la que te presentes. En Capital tienen esta idea de lo tradicional, no buscan bandas nuevas, no es esa la intención. Pero sabemos de otras sedes que son más abiertas y tienen otras propuestas, y que son las que, al fin y al cabo, en el Cosquín, en el escenario mayor, presentan a sus artistas, porque es así, si uno mira Cosquín, no tiene nada que ver con lo que nos pasó a nosotros.
¿Es difícil hacer folklore en la Capital? Me da la sensación de que siendo del interior es más fácil.
F: Es difícil llegarle a la gente, porque la tiene la idea de que el folklore es ponerse un poncho y salir a tocar. Es muy difícil llegar a pibes chicos, a gente joven, y encima, si tocás para gente mayor te miran con una cara como diciendo “¡horrible!”
¿Alguno es del interior?
M: No, pero tenemos familia.
F: Yo no tengo a nadie. Soy 100 por ciento porteña y estoy orgullosa por eso.
N: Es complicado. Eso también juega un poco, no ser del interior.
M: en el Cosquín había mucha gente que era de Santiago del Estero, Córdoba... y se les prestaba más atención. Hay mucho prejuicio.
F: El tema de la visualización en el folklore... supuestamente tenés que tener alguien que haya vivido o visto. Yo no estoy en contra de eso, me parece que está muy bien, que hay que conocer...
M: sí, pero también, creo que nosotros lo vemos a nuestra manera. La música es un medio de expresión, una manera de comunicar algo. Si yo veo una sierra no la voy a mirar de la misma manera que la ve un jujeño; la veo a mi forma. Y es lo mismo con la música: para mi una Zamba tiene sentido de una forma o de otra, distinta.
Y es tan válido como lo otro...
Sí, claro. Y amo escuchar una zamba bien tradicional y un piano como el de Ariel Ramírez, que es súper tradicional, y sin embargo también puedo escuchar otras cosas.
¿Por qué el nombre del grupo?
M: con Flor estábamos estudiando en el Conservatorio Bach a morir. Es un juego de palabras: Chaba es Bach al revés, agregándole una a. Es muy sencillo, pero todo salió por el tema de que se juega mucho con el contrapunto de voces.
F: Queda lindo porque además suena a folklore.
¿Cuáles son los próximos pasos?
F: Tocamos en El Surco y ahora nos ofrecieron una fecha para tocar en diciembre. Supongo que tendremos otra fecha en el centro, en Bartolomé Mitre y Callao. Y si todo nos sale bien, robarle la casa rodante a mi papá e irnos a tocar afuera, así se va enterando. Esos son los proyectos, y seguir estudiando, creciendo y haciendo música.
Florencia: Hace un año, recién cumplido la semana pasada.
¿Por qué eligen el folklore?
F: En realidad, una de las que empezó con la idea fue Mariela. Primero, había hablado conmigo, porque yo cantaba, y quiso armar un proyecto de folklore fusión. Los demás se fueron sumando; Nico toca folklore hace un montón.
Mariela: Todos tenemos la raíz del folklore.
¿Y vos por qué te habías enganchado?
M: Necesitaba encontrar un estilo. Tocaba música clásica y necesitaba encontrar mi lugar y me redescubrí en esto, en lo que había escuchado de chica. Me encontré con gente que me acompañó, los chicos, Nicolás toca folklore de toda la vida y nosotros nos fuimos sumando a eso.
¿En qué se diferencian ustedes de un grupo de folklore tradicional?
F: Los arreglos armónicos, de piano, de voces, son muy poco usuales en el folklore tradicional.
¿Los instrumentos son los mismos?
F: Sí, creo que estamos bien: percusión, piano, flauta traversa en un tema que escuchaste hoy, que también es un instrumento tradicional. Pero los arreglos no son muy típicos.
M: Sin perder la forma del folklore buscamos darle otro color, acercarlo más a lo actual, a lo que se escucha, a lo urbano, por decirlo de alguna manera, por darle un título.
F: Hay mucho contrapunto de muchas cosas: de voces, por ejemplo. Marca mucho. También arreglos de bajo y de piano.
¿Tratan de diferenciarse con el tema de la vestimenta?
F: Eso me parece que es más natural de cada uno. Yo me visto así. Yo vengo de otra gama. Soy más rockera, digamos. Más rockera y más tanguera, pero me sumé a esto y me gusta también.
¿Cómo es esto de mezclar el folklore con el tango y el rock?
M: ¿Por qué no el tango? ¿Quién dijo que el tango no es folklore? Esa es mi pregunta.
Lo que pasa es que es algo más ciudadano, un folklore ciudadano; y el otro también, es ciudadano y del interior. Pero, en realidad, estamos hablando de música argentina. En el exterior, en Europa, a nivel internacional, son valoradas las dos cosas de la misma manera.
¿Hay una movida del folklore acá en Buenos Aires?
M: Hay una movida. De a poquito van apareciendo bandas nuevas, peñas que apuntan a esto, a buscar otro color en el folklore. Muy de a poco y muy a pulmón, porque con los grandes tradicionalistas del folklore cuesta.
¿Hace cuánto que empezó esta movida?
F: Fuerte, hace dos años. Ahora empiezan a aparecer bandas que llegan a otro volumen de gente: Raly Barrionuevo, Abel Pintos, Liliana Herrero, que es gente que venía tocando hace muchísimos años, pero más en el under, y que ahora empiezan a surgir, pero porque hay un cambio cultural en un montón de aspectos.
¿En qué sentido lo decís?
M: Por un avance cultural, porque se empezó a consumir de vuelta lo nacional...
Además, generalmente en el país la movida cultural puede ser importante, pero el reconocimiento en muchas cosas es tardío. Si vos te ponés a analizar folklore fusión, es así: Liliana Herrero hace años que canta, toca y todo lo demás; en el under era conocida, y ahora resurge. Y lo mismo con el tango: hace diez años recién dijeron “Uy, Piazzolla”, y ahora todo el mundo hace fusión. Entonces, es una cuestión de gente y de todo lo que va con el tema de la tradición y la fusión. Generalmente, la gente tradicionalista curte como esa onda de “no me toques la tradición”.
Nicolás: Es lo que nos pasó con Cosquín... nosotros igual hacía poco que estábamos y fuimos a probar suerte. Tocamos y sus palabras fueron: “está bueno, pero es raro”.
M: Hermoso, les encantó.
F: Hablamos del tradicionalismo, ahí está, exacto, era gente muuy tradicional, demasiado.
M: En realidad nos dio como un empuje más para seguir con esto.
N: a nosotros nos sirvió mucho.
Mariela: Fue como decir “guau, qué loco esto”, que estos tipo digan está bueno, pero es raro.
¿Todos los espectáculos de Cosquín son así?
F: Todo depende de la sede de los pre en la que te presentes. En Capital tienen esta idea de lo tradicional, no buscan bandas nuevas, no es esa la intención. Pero sabemos de otras sedes que son más abiertas y tienen otras propuestas, y que son las que, al fin y al cabo, en el Cosquín, en el escenario mayor, presentan a sus artistas, porque es así, si uno mira Cosquín, no tiene nada que ver con lo que nos pasó a nosotros.
¿Es difícil hacer folklore en la Capital? Me da la sensación de que siendo del interior es más fácil.
F: Es difícil llegarle a la gente, porque la tiene la idea de que el folklore es ponerse un poncho y salir a tocar. Es muy difícil llegar a pibes chicos, a gente joven, y encima, si tocás para gente mayor te miran con una cara como diciendo “¡horrible!”
¿Alguno es del interior?
M: No, pero tenemos familia.
F: Yo no tengo a nadie. Soy 100 por ciento porteña y estoy orgullosa por eso.
N: Es complicado. Eso también juega un poco, no ser del interior.
M: en el Cosquín había mucha gente que era de Santiago del Estero, Córdoba... y se les prestaba más atención. Hay mucho prejuicio.
F: El tema de la visualización en el folklore... supuestamente tenés que tener alguien que haya vivido o visto. Yo no estoy en contra de eso, me parece que está muy bien, que hay que conocer...
M: sí, pero también, creo que nosotros lo vemos a nuestra manera. La música es un medio de expresión, una manera de comunicar algo. Si yo veo una sierra no la voy a mirar de la misma manera que la ve un jujeño; la veo a mi forma. Y es lo mismo con la música: para mi una Zamba tiene sentido de una forma o de otra, distinta.
Y es tan válido como lo otro...
Sí, claro. Y amo escuchar una zamba bien tradicional y un piano como el de Ariel Ramírez, que es súper tradicional, y sin embargo también puedo escuchar otras cosas.
¿Por qué el nombre del grupo?
M: con Flor estábamos estudiando en el Conservatorio Bach a morir. Es un juego de palabras: Chaba es Bach al revés, agregándole una a. Es muy sencillo, pero todo salió por el tema de que se juega mucho con el contrapunto de voces.
F: Queda lindo porque además suena a folklore.
¿Cuáles son los próximos pasos?
F: Tocamos en El Surco y ahora nos ofrecieron una fecha para tocar en diciembre. Supongo que tendremos otra fecha en el centro, en Bartolomé Mitre y Callao. Y si todo nos sale bien, robarle la casa rodante a mi papá e irnos a tocar afuera, así se va enterando. Esos son los proyectos, y seguir estudiando, creciendo y haciendo música.



